Mucha gente que hoy hace preguntas difíciles sobre la fe, la ciencia y el sentido de la vida encuentra en Francis Schaeffer un interlocutor que no huía de la duda. Él mismo atravesó una crisis personal de fe antes de convertirse en uno de los apologistas más leídos del evangelicalismo del siglo XX.
Nacido en 1912 en Germantown, Pensilvania, Schaeffer creció en una familia modesta y se convirtió al cristianismo a los 18 años, después de meses leyendo la Biblia. Se formó como pastor presbiteriano y, en 1948, se mudó con su esposa Edith a Suiza como misionero en Europa.
Hacia 1951, ya como pastor experimentado, Schaeffer pasó meses de duda profunda sobre la sinceridad de su propia fe, caminando por las montañas suizas en busca de respuestas. Los biógrafos registran que, después de eso, cargó con un temperamento difícil y episodios de depresión, aun sirviendo como guía espiritual de tantos.
De la crisis nació la convicción que movería el resto de su vida: la fe cristiana resiste las preguntas honestas. En 1955, Francis y Edith abrieron su propia casa en Huémoz, Suiza, bautizándola como L’Abri, el refugio, para recibir a jóvenes escépticos, artistas y viajeros en busca de sentido.
De allí salieron libros como The God Who Is There y Escape from Reason, ambos de 1968, en los que analizaba el colapso de la razón en la filosofía occidental. En 1976, el libro y la serie de películas How Should We Then Live? llevaron su crítica cultural a un público aún mayor.
En sus últimos años, ya enfrentando un linfoma diagnosticado en 1978, Schaeffer se unió al médico C. Everett Koop para escribir Whatever Happened to the Human Race?, en defensa de la vida ante el aborto y la eutanasia. Murió en 1984, en Rochester, Estados Unidos.
Su huella sigue viva en las comunidades L’Abri repartidas por el mundo y en generaciones de cristianos que aprendieron, con él, a tomar en serio las preguntas de quienes aún no creen. Para Schaeffer, la hospitalidad y el argumento caminaban juntos en la tarea de anunciar el evangelio.