Galaad era una región montañosa y arbolada al este del río Jordán, hoy parte del norte de Jordania. Sus colinas fértiles y bien irrigadas eran ideales para la crianza de ganado, lo que atrajo a las tribus de Rubén, Gad y la mitad de Manasés a establecerse allí.
El nombre aparece cuando Jacob, huyendo de Labán, fue alcanzado por él en esas colinas. Allí los dos hicieron un pacto de paz y apilaron piedras como testigo del acuerdo, y Jacob llamó al monte Galed, monte del testimonio.
Siglos después, Galaad se convirtió en escenario de guerras y liderazgo israelita. Fue allí donde los ancianos buscaron a Jefté para liberar al pueblo de los amonitas, y fue allí también donde galaaditas y efraimitas se enfrentaron en un conflicto marcado por la prueba de la palabra Sibolet.
La región también dio al mundo al profeta Elías, llamado el tisbita de Galaad, y se hizo conocida por un bálsamo aromático usado como remedio. Siglos más tarde, el profeta Jeremías usaría ese bálsamo como imagen de la curación que solo Dios puede dar a un pueblo herido.
