El monte Carmelo es una cordillera que se extiende a lo largo de la costa del Mediterráneo, en el norte de Israel, cerca de la actual ciudad de Haifa. Su vegetación densa y sus fuentes de agua lo convertían, en la antigüedad, en un símbolo de abundancia en medio de una región muchas veces seca.
En la Biblia, el Carmelo se recuerda sobre todo por el enfrentamiento entre el profeta Elías y los profetas de Baal, durante el reinado del rey Acab. Delante de todo el pueblo de Israel, el Señor respondió con fuego del cielo y demostró que solo él es Dios.
Después de Elías, el profeta Eliseo también subió al Carmelo más de una vez, y el monte se convirtió en un punto de referencia para quien buscaba a un hombre de Dios.
Poetas y profetas de Israel usaron la belleza y la abundancia del Carmelo como imagen: la belleza de la amada se comparaba con su grandeza, y el marchitarse de su cumbre era señal del juicio divino sobre la tierra.
El Carmelo recuerda que Dios responde con poder cuando su pueblo se vuelve a él de corazón entero, sin titubear entre un dios y otro.
