Ono era una ciudad de la llanura costera de Israel, en la región atribuida a la tribu de Benjamín, cerca de Lida. Formaba parte de una fértil planicie entre los montes de Judea y el mar Mediterráneo.
La Biblia menciona su fundación en 1 Crónicas 8:12, entre las ciudades erigidas por descendientes de Benjamín.
Después del exilio babilónico, familias judías volvieron a la tierra y se instalaron en Lida y Ono, un territorio también llamado valle de los Artesanos.
El episodio más conocido ligado al lugar ocurrió durante la reconstrucción de los muros de Jerusalén. Sambalat y Guesem, adversarios de Nehemías, lo invitaron repetidas veces a un encuentro en uno de los poblados de la llanura de Ono, pero era una trampa para detenerlo.
Nehemías se negó, con una frase que se convirtió en símbolo de perseverancia: Estoy realizando una gran obra y no puedo bajar.
Ono aparece poco en la Biblia, pero ilustra dos verdades: la fidelidad de un pueblo que reconstruye su tierra después del exilio, y el valor de un líder que no se deja distraer de la obra de Dios.
