La identidad de la nación
Tuvalu es uno de los países más pequeños y aislados del mundo, formado por nueve islas y atolones (anillos de coral alrededor de una laguna) esparcidos por una franja enorme del océano Pacífico. Poco más de 11 mil personas viven en una superficie de tierra que suma apenas 26 km², casi toda a menos de dos metros sobre el nivel del mar. Es también uno de los países más amenazados por la subida del mar: los científicos ya prevén que buena parte de la capital, Funafuti, podría quedar bajo el agua en pocas décadas.
El cristianismo llegó a Tuvalu en 1861, cuando Elekana, un cristiano venido de las Islas Cook, fue arrojado al mar por una tormenta y, después de semanas a la deriva, llegó a la isla de Nukulaelae. Comenzó a enseñar la fe cristiana a los habitantes, y años después pastores samoanos ayudaron a formar lo que hoy es la Iglesia de Tuvalu (Ekalesia Kelisiano Tuvalu, de tradición reformada y organización por congregaciones locales). Esa iglesia se convirtió en el centro de la vida social de cada isla, y hoy prácticamente toda la población tuvaluana se identifica como cristiana.
Pero ese número altísimo de cristianos esconde un desafío real: la fe, para muchos, es más una tradición heredada de los antepasados que una decisión personal y viva. La iglesia histórica tiene tanto peso en la vida comunitaria que, en algunas islas, dejarla para seguir a Cristo en otra denominación puede costar caro socialmente, con presión de vecinos e incluso de consejos de ancianos. El resultado es un pueblo que conoce el nombre de Jesús desde hace generaciones, pero que aún necesita un nuevo despertar de fe personal.
La distancia también es un desafío propio de Tuvalu. Las islas menores, fuera de la capital, reciben pocos visitantes, poco discipulado y casi ningún acompañamiento pastoral cercano, ya que los viajes entre atolones dependen de barcos y de un único vuelo semanal. A esto se suma la ansiedad real de familias que ya piensan a dónde se mudarán cuando el mar avance más sobre sus tierras.
Aun así, Tuvalu tiene un potencial único: un pueblo unido, acostumbrado a vivir y decidir en comunidad, con una iglesia ya establecida en cada isla desde hace más de 150 años. Orar por un avivamiento genuino dentro de esa iglesia histórica, y por tuvaluanos que lleven esa fe renovada a donde sea que la subida del mar los conduzca, es una forma concreta de acompañar lo que Dios puede hacer en este pueblo del Pacífico.
Tuvalu es uno de los países más pequeños del mundo, formado por nueve islas y atolones (anillos de coral que rodean una laguna) esparcidos por un tramo enorme del océano Pacífico, entre Australia y Hawái. Toda la tierra firme del país suma poco más de 26 km², mucho menor que muchos barrios de una gran ciudad, y casi ningún punto del territorio está a más de dos metros sobre el nivel del mar. Las distancias entre las islas se recorren en barco o en vuelos cortos hasta la capital, Funafuti.
Hojas de taro (una raíz muy cultivada en el Pacífico) rellenas con coco rallado y leche de coco, envueltas en hoja de plátano y cocidas al vapor
Una raíz parecida al ñame, cultivada en fosas profundas de tierra, es la base de la alimentación tradicional de las familias tuvaluanas
Pescado fresco de la laguna sazonado y cocido en leche de coco, plato del día a día en casi toda mesa tuvaluana
Pulaka o taro rallado, envuelto en hojas y cocido al vapor con crema de coco, servido en fiestas y reuniones de la comunidad
Cultura y espiritualidad
2a · La cultura
La danza tradicional que mezcla canto, palmas sobre cajas de madera y movimiento en filas, presente en toda fiesta, boda o visita importante
La casa comunitaria de cada isla, donde los ancianos se reúnen para decidir los asuntos de la comunidad y todos se juntan para las fiestas
Por influencia de la iglesia, el trabajo, los deportes y el comercio prácticamente se detienen el domingo, día dedicado al culto y a la familia
Esteras, sombreros y abanicos hechos a mano con hojas de pandano (una planta parecida a la palmera, común en el Pacífico) son parte importante de la artesanía de las familias
La pesca en canoas de madera talladas a mano todavía sostiene buena parte de la alimentación de las familias en las islas menores
2b · El campo
Áreas de batalla espiritual y cautiverio cultural que deben cubrirse en oración. Toca cada punto para comprender:
Buena parte de la población fue bautizada y asiste a la iglesia por tradición familiar, pero sin una entrega personal y viva a la fe
Familias que dejan la iglesia tradicional por otra denominación a veces sufren aislamiento social en las islas menores
El miedo real a perder la tierra alimenta el desánimo y la sensación de que nada puede hacerse, incluso en la vida espiritual
El gran peso social de la iglesia histórica puede sofocar la búsqueda de un avivamiento personal más profundo
Muchos jóvenes salen a estudiar o trabajar fuera y no regresan, vaciando las iglesias locales de nuevos líderes
La gran confianza en donaciones y fondos internacionales puede debilitar la fe en Dios como proveedor
El contacto creciente con bienes de consumo extranjeros, provenientes de remesas e internet, cambia los valores de las familias
Las comunidades fuera de Funafuti reciben poca visita y poco acompañamiento pastoral, quedando más expuestas al debilitamiento espiritual
La idea de que solo la iglesia histórica del pueblo es una fe legítima puede cerrar puertas a una relación personal con Cristo
La incertidumbre sobre dónde vivirán las familias dentro de algunas décadas genera un miedo que solo la esperanza en Dios puede responder
En Tuvalu, casi toda la población se declara cristiana, y la Iglesia de Tuvalu, la iglesia histórica de tradición reformada, tiene un peso enorme en la vida social y comunitaria de cada isla. Por eso, la mayor presión contra quienes siguen a Cristo fuera de ella no viene del Estado, sino de la propia comunidad.
En islas menores, consejos de ancianos ya han impedido reuniones de grupos religiosos minoritarios, y familias que dejan la iglesia tradicional relatan aislamiento social. Ya hubo un caso de una familia de una denominación minoritaria expulsada de su tierra por vecinos, por no participar en la construcción de la iglesia local. En la capital, Funafuti, este tipo de restricción es mucho más raro, pero el costo social de salir de la iglesia tradicional aún pesa en las islas más apartadas.
La puntuación de persecución va de 0 a 100: cuanto mayor, mayor la presión sobre los cristianos.
Tuvalu tiene apenas dos grupos de pueblos catalogados: los tuvaluanos (el pueblo mayoritario, de origen polinesio, cerca del 99% de la población) y una pequeña comunidad de origen kiribatiano (gilbertés, vinculado a Kiribati) en la isla de Nui. Según el Joshua Project, ninguno de los dos es considerado no alcanzado, y ambas lenguas, tuvaluano y kiribatiano, ya cuentan con la Biblia completa traducida. El desafío de Tuvalu hoy no es la falta de acceso al evangelio, sino la profundización de una fe que, para muchos, todavía se vive más por tradición que por convicción personal.
Fuente de los datos de pueblos: Joshua Project (joshuaproject.net). Estimaciones, pueden variar.
Intercede por esta nación
Cada nación lleva un propósito redentor. Marcas que parecen formar parte de la identidad que Dios desea restaurar:
Logística para quien desea ir
Hay pocos restaurantes fuera de la capital; buena parte de la comida proviene de la pesca y el cultivo de subsistencia
Valores de referencia (base: Numbeo). Confírmalos antes de viajar.
No todos van, todos participan
Detrás de cada obrero entre estos pueblos hay una red de personas que ora sin cesar, cuida de la familia que se quedó y sostiene la obra con fidelidad. Enviar también es misión.
Comienza por tu iglesia: presenta esta nación, adóptala en oración continua y camina junto a quienes Dios está levantando para ir.
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