Lars Olsen Skrefsrud nació en Fåberg, Noruega, tuvo poca escolarización y fue a trabajar como aprendiz de hojalatero. Insatisfecho con la vida, bebía en exceso y, a los dieciocho años, fue detenido tras cometer una serie de robos, condenado a cuatro años de prisión. Su futuro parecía acabado antes incluso de comenzar.
En la celda, una visita cambió su rumbo: Anna Olsum, vinculada al avivamiento haugiano noruego, le presentó las Escrituras cristianas. Skrefsrud pasó a estudiar la Biblia y lenguas extranjeras, llegando a memorizar buena parte del Nuevo Testamento durante el cumplimiento de la pena.
Una vez liberado, buscó formación en la escuela misionera de Johannes Gossner, en Berlín, entre 1861 y 1863. Viviendo con poco más que pan, queso y agua, se preparó para servir fuera de Europa, decidido a no repetir los errores de su juventud.
En 1863 embarcó hacia la India. Allí reencontró a Anna Olsum, que también había viajado para servir como misionera, y se casaron en 1865. Junto al danés Hans Peter Børresen, fundó la estación Ebenezer, en Benagaria, origen de la futura Misión Santal.
Skrefsrud dominó el santali, el hindi, el bengalí y el sánscrito, convirtiéndose en el primer europeo en comprender a fondo la lengua de los santales. Publicó la primera gramática santali en 1873 y concluyó la traducción del Nuevo Testamento en 1880, publicada años después por su sucesor Paul Olaf Bodding.
La relación de la misión con sus benefactores no siempre fue transparente: al adoptar el bautismo por inmersión de los bautistas, Skrefsrud y Børresen no informaron de inmediato a los donantes luteranos que los sostenían, episodio que generó tensión cuando salió a la luz.
En 1870, apenas cinco años después de la boda, Anna murió de malaria en Benagaria. Skrefsrud no volvió a casarse y siguió al frente de la misión como viudo durante las cuatro décadas siguientes.
Skrefsrud se negaba a imponer costumbres europeas a los convertidos. Fundó escuelas de agricultura, cría de animales y oficios, y actuó como defensor de los santales frente a la explotación de propietarios de tierras, prestamistas y comerciantes de bebidas. Aun así, colegas más jóvenes de la misión lo consideraban autoritario en su liderazgo.
Murió en 1910 en Benagaria, donde está sepultado junto a la iglesia que ayudó a levantar. La Northern Evangelical Lutheran Church, sucesora directa de la misión que fundó, reúne hoy más de ochenta y cinco mil miembros bautizados, testimonio de que la gracia alcanza incluso a quien comenzó la vida tras las rejas.