Smith Wigglesworth nació el 10 de junio de 1859 en Menston, Yorkshire, hijo de una familia muy pobre. Siendo niño, trabajaba recogiendo nabos en el campo junto a su madre y después en fábricas, sin oportunidad de ir a la escuela. Llegó a la edad adulta sin saber leer.
A los ocho años entregó su vida a Cristo. Aprendió el oficio de plomero como aprendiz de un hombre vinculado a los Hermanos de Plymouth, quien le dio las primeras enseñanzas bíblicas sólidas. En 1882, a los 23 años, se casó con Mary Jane “Polly” Featherstone, predicadora del Ejército de Salvación, quien le enseñó a leer usando solo la Biblia.
En 1888, el matrimonio abrió la Bowland Street Mission en Bradford, un trabajo sencillo entre los pobres de la ciudad. Allí distribuían alimentos y oraban por los enfermos del barrio, mientras Wigglesworth seguía en el oficio de plomero para sostener a su familia. La misión creció poco a poco, ganando reputación en la región.
En 1907, durante el avivamiento dirigido por Alexander Boddy en Sunderland, Wigglesworth recibió la imposición de manos de Mary Boddy y vivió lo que describió como el bautismo en el Espíritu Santo, hablando en lenguas. La experiencia lo lanzó definitivamente al ministerio itinerante.
Plomero sin instrucción formal, se convirtió en uno de los predicadores más buscados del pentecostalismo naciente, viajando por Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suecia, India, Ceilán y buena parte de Europa, anunciando siempre la sanidad por la fe en Cristo.
Su manera de orar por los enfermos, sin embargo, quedó marcada por métodos ásperos: era conocido por golpear con fuerza la zona del estómago de los enfermos, alegando enfrentar así “al diablo”, no a la persona. Predicaba además el rechazo total de médicos y medicamentos, enseñando que buscar tratamiento médico era señal de falta de fe, una convicción radical que no perdonó ni a su propia familia: su hija permaneció sorda y él mismo convivió, sin tratamiento, con cálculos renales hasta el final de su vida. Relatos de personas resucitadas por su ministerio circularon ampliamente, pero los historiadores señalan que ningún caso fue documentado de forma independiente.
Viudo desde 1913, cuando Polly murió, Wigglesworth continuó predicando hasta los últimos años de su vida, registrando sus sermones en los libros “Ever Increasing Faith” (1924) y “Faith That Prevails” (1938), obras todavía leídas por pentecostales y carismáticos alrededor del mundo.
Murió el 12 de marzo de 1947, a los 87 años, durante el funeral de un amigo cercano en Wakefield, Yorkshire. Su trayectoria, de plomero analfabeto a predicador escuchado en decenas de países, permanece como recordatorio de que Dios puede usar vidas sencillas y radicalmente entregadas a la fe, incluso cuando sus métodos exigen discernimiento histórico.