El valle de Josafat aparece solo una vez en la Biblia, en el libro del profeta Joel, y ni siquiera se sabe si es un lugar real.
En una visión profética, Dios anuncia que reunirá a todas las naciones en ese valle para juzgarlas por cómo trataron a Israel, dispersando al pueblo y repartiendo su tierra.
Joel llama al mismo lugar “valle de la decisión”, donde el día del Señor está próximo. La imagen es de multitudes reunidas ante el juicio final de Dios.
El texto bíblico no indica dónde queda ese valle. Desde el siglo 4 después de Cristo, una tradición cristiana pasó a identificarlo con el valle de Cedrón, entre Jerusalén y el Monte de los Olivos, pero esa es una asociación posterior al texto, no una información dada por Joel.
Muchos estudiosos evangélicos entienden que el profeta usa el nombre de forma simbólica, para evocar el carácter de Dios como juez justo de las naciones, más que para señalar un punto exacto en el mapa.
El valle de Josafat recuerda que la historia camina hacia un ajuste de cuentas final, en el cual el propio Dios se sentará para juzgar con justicia todo lo que las naciones hicieron contra su pueblo.
