El Monte Nebo se encuentra en la cordillera de Abarim, al este del río Jordán y del mar Muerto, en la región que la Biblia llama Moab.
Fue hasta su cima, en el monte Pisga, que Moisés subió por orden del Señor, al final de cuarenta años guiando a Israel por el desierto.
Allí Dios le mostró a Moisés toda la tierra prometida, desde Galaad hasta Dan y hasta el mar occidental, la tierra que sería dada a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob.
Moisés vio la tierra, pero no pudo entrar en ella, a causa de la desobediencia en Meriba. Fue allí, en el Monte Nebo, que murió a los ciento veinte años y fue sepultado en un valle cuyo lugar nadie jamás supo decir.
El Monte Nebo marca así el fin de la jornada terrenal del mayor líder del Antiguo Testamento, y el paso de Israel hacia la generación que finalmente cruzaría el Jordán bajo Josué.
