Nicholas Thomas Wright nace el 1 de diciembre de 1948, en Morpeth, al norte de Inglaterra. Desde niño siente un llamado al ministerio cristiano, pero es en los bancos de la universidad donde descubre la pasión que marcaría su vida: entender, con rigor histórico, quién fue Jesús de Nazaret y qué sucedió realmente en la Pascua.
Graduado en Letras Clásicas por Oxford en 1971, continúa su preparación ministerial en Wycliffe Hall, también en Oxford. Es ordenado diácono en 1975 y presbítero (sacerdote) de la Iglesia Anglicana en 1976, uniendo desde temprano dos intereses que ya nunca separaría: la investigación académica y el cuidado pastoral de la iglesia. Se doctora (DPhil) en Oxford en 1981, con una tesis sobre teología paulina centrada en la Carta a los Romanos.
Enseña en Cambridge, en McGill (Canadá) y en Oxford antes de asumir cargos eclesiásticos destacados: decano de la Catedral de Lichfield, canónigo teólogo de la Abadía de Westminster y, a partir de 2003, obispo de Durham. Durante siete años concilia la rutina episcopal con una intensa producción académica.
Su obra más conocida es la serie Christian Origins and the Question of God, en la que sostiene, con base en fuentes históricas y judías del primer siglo, que los primeros cristianos creían literalmente en la resurrección corporal de Jesús, no en una metáfora espiritual. El volumen sobre la resurrección, de 2003, se convirtió en referencia incluso entre estudiosos escépticos.
Sus estudios sobre el apóstol Pablo también provocan debate. Wright defiende que la doctrina de la justificación debe leerse dentro de la alianza de Dios con Israel, y no solo como un veredicto individual, lo que lo pone en rumbo de colisión con teólogos reformados como John Piper, autor de todo un libro de respuesta a él en 2007. La discusión es intensa y, en algunos sectores evangélicos más conservadores, Wright llega a ser acusado de alejarse de la doctrina protestante clásica de la justificación.
Deja el episcopado en 2010 para dedicarse a la investigación a tiempo completo, primero en St Andrews, después, a partir de 2019, en Oxford, como investigador senior en Wycliffe Hall. Junto a la obra técnica, escribe decenas de comentarios accesibles, reunidos en la serie Para Todos, y traduce el Nuevo Testamento al inglés contemporáneo.
Su insistencia en la resurrección corporal y en la esperanza de la nueva creación, y no solo de un cielo distante, reorienta el modo en que muchas iglesias y misioneros piensan la misión: cuidar del cuerpo, de la justicia y de la creación ya es participar del futuro de Dios. Es leído y traducido en decenas de países.