La identidad de la nación
Costa Rica es una pequeña nación de América Central, con cerca de 5 millones de habitantes, ubicada entre Nicaragua y Panamá, bañada por el Pacífico y el Caribe. Su capital es San José, en el Valle Central, donde vive gran parte de la población. El nombre del país, que significa Costa Rica, recuerda la expectativa de riquezas que trajeron los colonizadores, pero la verdadera riqueza costarricense resultó ser otra: estabilidad, paz y una naturaleza exuberante.
Pocas naciones han marcado tanto su historia por la ausencia de armas. En 1948, tras una breve guerra civil, Costa Rica abolió sus fuerzas armadas y redirigió esos recursos a la salud y la educación. Se convirtió en un símbolo de democracia estable en la región, y su pueblo acuñó la expresión pura vida, que resume una manera tranquila, cordial y optimista de vivir.
La fe cristiana está profundamente arraigada en la cultura. Costa Rica es el único país de América Latina que mantiene el catolicismo como religión oficial del Estado en su constitución. Al mismo tiempo, las iglesias evangélicas han crecido con fuerza en las últimas décadas y hoy representan una parte importante de la población. Templos, fiestas patronales y la presencia pública de la fe forman parte de la vida cotidiana.
A pesar de la fuerte identidad cristiana, persisten desafíos espirituales reales: la mezcla de religiones entre fe popular y tradición, el alejamiento de la religión creciente entre los jóvenes de las ciudades, y pueblos que todavía necesitan el evangelio de forma encarnada en su lengua y cultura. Comunidades indígenas como los bribri y los cabécar guardan cosmovisiones propias, y hay grupos de inmigrantes nicaragüenses, chinos y afrocaribeños con poca presencia cristiana viva.
Con su tradición de paz, su iglesia vigorosa y su ubicación estratégica en el corazón de las Américas, Costa Rica tiene vocación de ser puente y refugio. Es una nación que recibe, que acoge y que puede enviar, llevando esperanza a los pueblos que todavía no tienen acceso pleno al evangelio dentro y fuera de sus fronteras.
Costa Rica es un istmo estrecho entre el océano Pacífico y el mar Caribe, atravesado por cordilleras volcánicas. En un territorio pequeño caben playas, selvas tropicales, volcanes activos y el fresco Valle Central, donde se encuentra la capital. Es uno de los países de mayor biodiversidad del planeta, con una amplia cobertura de áreas protegidas.
Mezcla de arroz y frijoles refritos con cilantro y pimentón, el desayuno nacional.
Plato del almuerzo con arroz, frijoles, ensalada, plátano y carne, completo y equilibrado.
Caldo robusto de carne con yuca, papa, chayote y verduras, comida de familia.
Botana de chicharrón sobre frijoles, arroz y pico de gallo.
Guiso de pescado y mariscos en leche de coco, típico de la costa del Caribe.
Bizcocho húmedo empapado en tres tipos de leche, postre muy apreciado.
Cultivado en las montañas y colado en el tradicional chorreador, parte de la vida cotidiana.
Cultura y espiritualidad
2a · La cultura
Saludo y filosofía de vida que celebra la sencillez, la gratitud y la tranquilidad.
Orgullo de ser un país de paz, que invierte en educación y salud en vez de armas.
El costarricense evita el conflicto directo y valora el trato amable y la buena convivencia.
Lazos familiares fuertes; las comidas y los domingos reúnen a las generaciones.
Fuerte conciencia ambiental; los parques y la biodiversidad son motivo de orgullo nacional.
Fiestas patronales, romerías y la basílica de Los Ángeles marcan el calendario y la identidad.
2b · El campo
Áreas de batalla espiritual y cautiverio cultural que deben cubrirse en oración. Toca cada punto para comprender:
La fe cristiana se mezcla con tradiciones y creencias, diluyendo el evangelio vivido.
Muchos se dicen cristianos por herencia cultural, sin entrega personal a Cristo.
Los jóvenes de las ciudades se alejan de la fe, atraídos por el apego a los bienes materiales y por la indiferencia.
El bienestar y el confort pueden ocupar el lugar reservado a Dios.
Las tensiones y la rigidez entre iglesias pueden herir el testimonio de unidad.
Bribris, cabécares y otros guardan cosmovisiones propias, con poco evangelio encarnado.
Comunidades nicaragüenses, chinas y afrocaribeñas con presencia cristiana aún frágil.
La búsqueda de una vida tranquila puede enfriar el celo misionero y la compasión.
La violencia ligada a las drogas ha corroído la paz histórica del país.
La imagen de paraíso puede generar acomodación espiritual y autosuficiencia.
Costa Rica es uno de los países más libres de las Américas para vivir la fe. La libertad religiosa está garantizada por ley y se respeta en la práctica, y los cristianos pueden reunirse, evangelizar y crecer sin hostilidad del Estado ni de la sociedad. El país convive de forma pacífica con la pluralidad religiosa.
Por eso el riesgo de persecución es bajo. Los desafíos para la iglesia no vienen de la violencia ni de la represión, sino de cuestiones internas y culturales: la religiosidad meramente nominal, la indiferencia espiritual creciente entre los jóvenes y la necesidad de una fe viva y discipulada. La mayor batalla es la del corazón, no la de la libertad.
La puntuación de persecución va de 0 a 100: cuanto mayor, mayor la presión sobre los cristianos.
La gran mayoría de la población costarricense tiene acceso al evangelio, y la iglesia, católica y evangélica, es vigorosa. Los desafíos se concentran en pocos grupos: comunidades indígenas chibchas como bribris y cabécares, que guardan cosmovisiones propias, y poblaciones inmigrantes, como chinos y parte de los nicaragüenses y afrocaribeños, aún con presencia cristiana frágil. Son pocos pueblos, pero que necesitan una fe encarnada en su lengua y cultura.
Fuente de los datos de pueblos: Joshua Project (joshuaproject.net). Estimaciones, pueden variar.
Fuente: Joshua Project. Estimaciones, pueden variar.
Intercede por esta nación
Cada nación lleva un propósito redentor. Marcas que parecen formar parte de la identidad que Dios desea restaurar:
Logística para quien desea ir
más alto que el promedio de Centroamérica
Valores de referencia (base: Numbeo). Confírmalos antes de viajar.
No todos van, todos participan
Detrás de cada obrero entre estos pueblos hay una red de personas que ora sin cesar, cuida de la familia que se quedó y sostiene la obra con fidelidad. Enviar también es misión.
Comienza por tu iglesia: presenta esta nación, adóptala en oración continua y camina junto a quienes Dios está levantando para ir.
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