1874–1949

Misionera · Fundadora de congregación

Laura Montoya

Resumo
Religiosa católica colombiana que dedicó su vida a la evangelización de los pueblos indígenas, aprendiendo sus lenguas y costumbres antes de anunciar el evangelio. Fundó la Congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena y se convirtió, en 2013, en la primera santa de Colombia.
Quem foi
Biografia

Toda vida marcada por una pérdida muy temprana aprende, de una forma u otra, a buscar sentido donde parecía no haber ninguno. Laura Montoya tenía apenas dos años cuando su padre fue asesinado durante una guerra civil en Colombia, y la infancia que siguió fue de pobreza y trabajo. Fue de ese comienzo difícil, y no de un camino fácil, que nació una de las misioneras más decididas de la historia latinoamericana.

Nacida en Jericó, en la región de Antioquia, el 26 de mayo de 1874, Laura se formó como maestra en la Escuela Normal de Institutoras de Medellín y enseñó en diversas ciudades colombianas por más de una década. En 1907, ya maestra experimentada en Marinilla, sintió un llamado insistente hacia lo que ella misma llamaba la obra de los indios.

El 5 de mayo de 1914, con el apoyo del obispo Maximiliano Crespo, partió de Medellín con cinco compañeras, entre ellas su propia madre, rumbo a Dabeiba, en el interior de las selvas colombianas. Allí, el 14 de mayo, fundó oficialmente la Congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, decidida a vivir entre los pueblos indígenas en lugar de solo visitarlos.

Su método era inusual para la época: aprender primero la lengua y las costumbres de cada pueblo antes de anunciar el evangelio, respetando lo que ella llamaba los afectos más entrañables de cada cultura. Esa elección también le trajo oposición dentro de la propia Iglesia: un prefecto apostólico llegó a acusarla de gobernar la congregación sin consultar a nadie y de actuar por vanidad en las cartas en que relataba las misiones, acusaciones que una investigación del Nuncio Apostólico terminó por no confirmar.

Pasó los últimos nueve años de vida en silla de ruedas, sin dejar de escribir y orientar a las hermanas por carta. Murió en Medellín el 21 de octubre de 1949, dejando 90 casas y 467 religiosas de la congregación en tres países de Sudamérica. Fue beatificada en 2004 y canonizada por el papa Francisco en 2013, convirtiéndose en la primera santa colombiana.

La vida de Laura Montoya recuerda que el llamado de Dios rara vez respeta los límites que una época impone a quien lo recibe, ni la orfandad de la infancia, ni el hecho de ser mujer en una Iglesia que aún no le abría ese espacio. Su insistencia en aprender antes de enseñar sigue siendo un examen de humildad para toda misión que hoy pretende ser fiel al evangelio y al prójimo.

“Desde entonces me propuse ser santa, y grande santa, y en breve.”
Laura Montoya · Autobiografía, Historia de las misericordias de Dios en un alma
Linha do tempo
1874

Nacimiento en Jericó, Antioquia

Hija de Juan de la Cruz Montoya, fallecido cuando ella tenía dos años, y de Dolores Upegui.

1893

Formación como maestra

Concluyó sus estudios en la Escuela Normal de Institutoras de Medellín.

1907

Llamado a la obra de los indios

Como maestra en Marinilla, se sintió llamada a evangelizar a los pueblos indígenas de Colombia.

1914

Fundación de la congregación en Dabeiba

Partió con cinco compañeras para vivir entre los pueblos indígenas, con el apoyo del obispo Maximiliano Crespo.

1917

Redacción de las primeras Constituciones

Estableció las normas de vida de la nueva congregación misionera.

1919

Misión en San José de Uré

Extendió el trabajo a comunidades afrodescendientes de Córdoba.

1949

Muerte en Medellín

Tras nueve años en silla de ruedas, murió dejando 90 casas de la congregación en tres países.

2004

Beatificación

Declarada beata por el papa Juan Pablo II.

2013

Canonización

Canonizada por el papa Francisco, se convirtió en la primera santa colombiana.

Obras e marcos

Fundación de la Congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena

1914

Partió de Medellín con cinco compañeras, entre ellas su propia madre, rumbo a Dabeiba, para vivir entre los pueblos indígenas.

Constituciones de la Congregación

1917

Redactó las normas que regirían la vida de las hermanas, presentadas al obispo Maximiliano Crespo.

Misión entre comunidades afrodescendientes en San José de Uré

1919

Extendió el trabajo de la congregación a comunidades negras de Córdoba, además de los pueblos indígenas.

Cartas Misionales

1915-1922

Reunió correspondencias en las que relataba a hermanas y benefactores el día a día de las misiones entre los pueblos indígenas.

Historia de las misericordias de Dios en un alma

Autobiografía, 1971

Autobiografía mística escrita a lo largo de su vida, publicada póstumamente y hoy estudiada también como obra de la literatura colombiana.

Expansión de la congregación

hasta 1949

Al morir, dejó 90 casas y 467 religiosas trabajando en Colombia, Venezuela y Ecuador.

Contribuições
1

Método catequético inculturado

Aprendía la lengua y las costumbres de cada pueblo antes de anunciar el evangelio, método considerado revolucionario para la época, aunque los historiadores hoy señalan que la relación con los indígenas todavía cargaba la visión de superioridad cultural común a las misiones católicas del período.

2

Pionerismo femenino en las misiones

Antes de ella, ninguna mujer religiosa de la Iglesia occidental había liderado ese tipo de trabajo misionero itinerante entre pueblos no cristianos, abriendo camino para otras congregaciones femeninas de misión.

3

Producción literaria y mística

Dejó más de treinta escritos, entre cartas, constituciones y la autobiografía Historia de las misericordias de Dios en un alma, hoy estudiada también como obra de la literatura colombiana.

4

Gobierno cuestionado y revisado

Un prefecto apostólico llegó a acusarla de gobernar la congregación sin consultar a nadie y de actuar por vanidad; una investigación del Nuncio Apostólico no confirmó las acusaciones, pero el episodio marcó sus últimos años de vida.

Legado missionário

Su principio de aprender la lengua y la cultura de un pueblo antes de evangelizarlo influye hasta hoy en métodos de misión que buscan respetar la identidad de los pueblos alcanzados.

La congregación que fundó está presente actualmente en cerca de veinte países de América Latina, África y Europa, manteniendo el lema Sitio, 'tengo sed', inspirado en las palabras de Jesús en la cruz.

Como primera santa colombiana, se convirtió en referencia de espiritualidad misionera para toda América Latina.

Su archivo personal y sus escritos siguen siendo estudiados como fuente sobre la evangelización de los pueblos indígenas de Colombia.

Outras pessoas