El Ponto era una región en el extremo norte de Asia Menor, bañada por el mar Negro, el llamado Ponto Euxino por los griegos.
Formaba parte del mundo grecorromano, pero quedaba en uno de los bordes más distantes del imperio, lejos de centros como Roma o Éfeso.
La Biblia no registra ningún episodio que haya ocurrido dentro del Ponto. El lugar aparece tres veces, siempre como tierra natal o destino de personas, nunca como escenario de una escena narrada.
En el día de Pentecostés, judíos venidos del Ponto estaban entre la multitud en Jerusalén que oyó a los apóstoles hablando en su propia lengua.
Años después, Pablo encontró en Corinto al matrimonio Aquila y Priscila. Aquila era natural del Ponto.
El apóstol Pedro también escribió su primera carta a los cristianos dispersos por el Ponto y por otras provincias vecinas de Asia Menor.
Aun sin un relato de acción divina localizada allí, el Ponto muestra cómo el evangelio alcanzó a judíos y gentiles esparcidos en los límites del mundo conocido, a través de peregrinos, de un matrimonio de fabricantes de tiendas y de una carta circular.
