A los diecisiete años, Joni Tada llevaba la vida activa de cualquier adolescente: nadaba, montaba a caballo, jugaba tenis. Una tarde de julio de 1967, un clavado en la bahía de Chesapeake cambió todo en segundos. Nunca más volvería a mover los brazos ni las piernas.
Los dos años siguientes fueron de ira, depresión y, como ella misma relató en sus libros, pensamientos de suicidio. La tetraplejía trajo dudas profundas sobre Dios y sobre el sentido de su propia vida, sin respuestas fáciles ni consuelo instantáneo.
Durante la rehabilitación, aprendió a pintar sosteniendo el pincel con los dientes. La práctica se convirtió en terapia y después en profesión, pero el giro decisivo fue encontrar, en la fe cristiana, un sentido para el sufrimiento que no eliminaba el dolor, sino que lo situaba dentro de un propósito mayor.
En 1976 publicó la autobiografía Joni: An Unforgettable Story, un best seller internacional que, en 1980, se convirtió en película protagonizada por ella misma. El relato honesto de la crisis de fe, sin finales fáciles, llegó a millones de lectores que enfrentaban su propio sufrimiento.
En 1979 fundó Joni and Friends, organización dedicada a llevar asistencia práctica y ministerio cristiano a personas con discapacidad. En 1994 lanzó Wheels for the World, programa que reacondiciona y distribuye sillas de ruedas en países en desarrollo.
Se casó con Ken Tada en 1982. La vida en silla de ruedas siguió marcada por dolor crónico y, a partir de 2010, por dos diagnósticos de cáncer de mama, tratados con cirugía, quimioterapia y radioterapia. Joni nunca ocultó que la fe convive con la duda y el cansancio.
Autora de decenas de libros sobre sufrimiento, esperanza y discapacidad, se convirtió en referencia para que las iglesias repensaran la accesibilidad física y espiritual. Su historia conecta el evangelio con una realidad que afecta a millones de personas: vivir con limitaciones del cuerpo sin perder el sentido de la vida.