Muchos cristianos, después de la conversión, sienten que les falta algo: una vida cristiana más estable, menos ansiosa, más rendida a Dios en el día a día. Fue esa búsqueda de una “vida cristiana más elevada” la que William Boardman puso en palabras para millones de lectores en el siglo XIX.
Nacido el 11 de octubre de 1810 en Smithboro, en el estado de Nueva York, Boardman tuvo una juventud escéptica y alejada de la fe. Convertido siendo aún joven, casi abandonó el llamado al ministerio por la tentación de los negocios, hasta que fracasos financieros y la firmeza espiritual de su esposa, Mary Adams, con quien se casó en 1837, lo trajeron de vuelta.
Estudió teología en el Lane Seminary, en Cincinnati, entre 1843 y 1846, y se convirtió en pastor presbiteriano. Trabajó para la American Sunday School Union y pasó por pastorados en Nueva Jersey y en California, además de servir junto a la YMCA y a la Comisión Cristiana en Filadelfia durante la Guerra Civil estadounidense.
En 1858 publicó The Higher Christian Life, libro que se convirtió en best seller en los Estados Unidos y en Inglaterra. La obra defendía que, además de la conversión, había una segunda experiencia decisiva de entrega y poder del Espíritu Santo, y ayudó a encender un avivamiento de santidad en suelo británico.
Entre 1873 y 1874, Boardman viajó por Inglaterra junto a Robert Pearsall Smith y Hannah Whitall Smith, contribuyendo al surgimiento de las convenciones de Keswick. Se estableció después en Londres, donde pasaría el resto de su vida.
A partir de mediados de la década de 1870, se acercó a la enseñanza de la sanidad por fe, influenciado por Charles Cullis, Dorothea Trudel y Johann Blumhardt, y ayudó a fundar, junto con Elizabeth Baxter, el hogar de sanidad Bethshan, en Londres, en 1882. Su desánimo hacia el uso de medicamentos y su énfasis en la experiencia, más que en la exégesis cuidadosa de las Escrituras, fueron criticados por otros evangélicos de la época. Uno de los testimonios de sanidad que más divulgó, el de un niño cuyo brazo roto habría sanado de forma instantánea, fue más tarde cuestionado por el propio muchacho, ya adulto, quien describió el caso apenas como una fractura leve, de cicatrización natural.
En 1885 organizó, en el Agricultural Hall de Londres, la Conferencia Internacional sobre Sanidad Divina y Verdadera Santidad, reuniendo predicadores como A. B. Simpson. Los historiadores ven el evento como un puente entre el movimiento de santidad y el pentecostalismo naciente. Boardman murió en Londres el 4 de febrero de 1886.
Su convicción de que la conversión no es un punto final, sino el comienzo de una vida diaria dependiente del Espíritu, resuena hasta hoy en la espiritualidad de quienes sirven en el campo misionero, donde el cansancio y la distancia exigen justamente esa búsqueda de una vida más profunda en Cristo.