Creta es la isla más grande de Grecia, en el mar Mediterráneo, al sur del mar Egeo. En la Antigüedad se encontraba en rutas marítimas importantes entre Oriente y Roma, y siglos antes ya había sido cuna de la civilización minoica.
La isla aparece en el viaje de Pablo, preso, rumbo a Roma. El barco busca refugio cerca de Creta a causa de los vientos contrarios, y Pablo advierte a la tripulación sobre el peligro de continuar el viaje en esa época del año.
El centurión responsable de los presos sigue el consejo del piloto y del dueño del barco, no el de Pablo. Al dejar la costa de la isla en busca de otro puerto, el barco es arrastrado por una tempestad que lleva al naufragio cerca de Malta.
En otra ocasión, Pablo deja a Tito en Creta con la misión de organizar las iglesias que ya existían allí, nombrando presbíteros en cada ciudad. La carta a Tito muestra que el evangelio ya había llegado a la isla, a pesar de la fama poco halagadora que sus propios habitantes tenían entre los antiguos.
